PREPARACIÓN PSICOLOGICA

PSICOLOGÍA POLICIAL


En este trabajo se aborda la relación existente entre la Psicología, como ciencia de la conducta, y el mundo policial, como organismo que actúa sobre los demás, y en muchas ocasiones en contextos con intensas implicaciones personales y con hondas repercusiones en los participantes.
En pocas organizaciones como en la policial, su labor lleva aparejada una aplicación tan intensa y constante del saber psicológico. Se inicia desde el momento en el que participa en la incorporación a la misma de los sujetos idóneos, mediante un proceso selectivo, hasta el aprendizaje de las más sofisticadas técnicas de intervención en situaciones de crisis, donde la libertad o la vida de una persona pueden depender de un saber actuar acorde con los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad.
A lo largo de este artículo se exponen una serie de datos y consideraciones sobre cómo la Psicología ha ido integrándose y formando parte del tejido funcional policial para poder cumplir el fin para el que en definitiva existe, cual es el de un servicio público que proporcione seguridad y asistencia a la sociedad.
OBJETIVOS GENERALES
Si bien está regulada la fórmula de cómo ha de aplicarse la función psicológica en el ámbito policial, bueno será que se indiquen claramente los objetivos que se pretenden conseguir con ello. Así, podemos señalar los siguientes:
-Prestar mejor servicio a la Sociedad en general.
- Que los funcionarios policiales aprendan aquellas técnicas psicológicas que le ayuden a    desenvolverse con la mayor efectividad positiva en su labor.
- Proporcionar una mejor calidad de vida al personal policial a través de una adecuada supervisión y asistencia técnico-profesional.
-Reducir el absentismo laboral.
- Mejorar la imagen social de la Policía.

 “Los funcionarios de policía materializan el eje de un difícil equilibrio, de pesos y contrapesos, de facultades y obligaciones, ya que deben proteger la vida y la integridad de las personas, pero vienen obligados a usar armas; deben tratar correcta y esmeradamente a los miembros de la comunidad, pero han de actuar con energía y decisión cuando las circunstancias lo requieran. Y la balanza capaz de lograr ese equilibrio, entre tales fuerzas contrapuestas, no puede ser otra que la exigencia de una actividad de formación y perfeccionamiento permanentes - respecto a la cual se pone un énfasis especial -, sobre la base de una adecuada selección que garantice el equilibrio psicológico de la persona”

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